Detectar a un maltratador/a es
más fácil de lo que parece pero cuando una mujer se enamora pierde la
objetividad y sólo ve lo bueno de él, excusándole de las cosas malas que
haga y poco a poco acabará de ser la sombra de su maltratador, acabará
pensando como él, siendo sumisa y estará tan anulada por él que ella no
será ella.
Para ello en casa, las madres, las hermanas, las
amigas, debemos estar atentas a los nuestros, debemos observar cómo la
trata él a ella, cómo la mira, qué cosas le dice, etc., porque ella no
se habrá percatado de lo mal que la trata, de lo mal que la mira, de las
cosas tan “fuertes” que le dice. Es increíble, pero la mujer maltratada
enamorada es capaz de perdonar todo. La autoestima de la mujer por los
suelos, su inseguridad, la poca fe que tiene en sí misma, el que le ha
hecho creer que todo lo hace mal, que es incapaz de hacerle feliz, el
sometimiento enfermizo que tiene hacia él hace que ella poco a poco se
olvide de ella, ya no sabe qué le gusta ni qué no, además para qué si él
le va a convencer de todo lo contrario, para qué va a discutir con él
si él es implacable, lo que él dice hay que hacerlo a las buenas o a las
malas, y es que el maltratador es muy hábil: después de dejarla hecha
polvo, le dará besos y le dirá cuanto le quiere, y la desarmará, ella le
perdonará y otra vez la rueda del horror se pone en marcha.
Porque los maltratadores no están las 24 horas del
día maltratando, no están las 24 horas del día insultándote o pegándote,
ellos también tienen sus “horas bajas” y son capaces de amar como
nadie, capaces de hacerse las víctimas vulnerables, capaces incluso de
llorar si es necesario o incluso pedirte perdón si saben que así te
engatusan mejor. Y la mujer que está sedienta de amor, de palabras
bonitas, de que las valoren, caen de nuevo, una vez más en sus garras,
en su perversidad y en su desdén.
Por ello la mujer maltratada es la última en darse
cuenta de que está siendo maltratada. Incluso cuando va a la psicóloga y
le dice que es una mujer maltratada la mujer se asusta, está incrédula,
está rota, porque no puede ni quiere reconocer que se ha equivocado,
que ha elegido al hombre equivocado, a él que le ha defendido tantas
veces, a él que le ha dado todos sus caprichos, que ha llegado incluso a
mentir por él. La mujer siente vergüenza, siente estupor, se siente
estúpida, tonta…
Cuando sale de las garras del maltratador, la mujer
toma conciencia de todo lo que le ha pasado con el maltratador, empieza a
tomar forma todo lo que en su cabeza antes era un lío, se siente
aliviada porque él ya no le hará más daño, ya no le insultará más, se
levantará de la cama y nadie estará ahí para vejarla, para humillarla,
para maltratarla. Se ha quitado un peso de encima, una piedra de 5
toneladas. La mujer empieza a ir al psicólogo y éste la programa poco a
poco para que sea ella misma con sus defectos y virtudes, porque el
maltratador la había desprogramado para que fuera e hiciera todo lo que
él quería de forma sumisa y anulada.
Y con el tiempo la mujer maltratada empieza a saber
qué le gusta y qué no le gusta por si misma, empieza a conocerse, sigue o
empieza a trabajar fuera de casa, a ganar dinero, a sentirse útil a la
sociedad y a ella misma y a sus hijos, consigue que su autoestima se
eleve, consigue que sepa a ciencia cierta lo qué quiere y lo que no
quiere, empieza a tomar conciencia de que está viva y de que es apta.
Al maltratador se le reconoce enseguida pero hay que
estar alerta, al loro, fijarnos mucho y tener la cabeza fría. No hay que
amar sólo con el corazón, hay que usar la cabeza, pero la cabeza ya se
encargan ellos de torturarla con sus celos que no son celos sino más
bien “que a él no le da la gana de que tú hables con ningún hombre”
quieren controlarte y someterte, porque si hablas con ellos “eres una
puta” o “te quieres acostar con ellos” o que “te estás insinuando”, y
eso no son celos sino ganas de “tocar las narices” a la mujer, hacerla
más insegura y liarla sin necesidad. Porque el error lo tienen ellos en
la cabeza, sus frustraciones y sus complejos los proyectan hacia la
mujer. Son individuos con un trastorno de personalidad increíble, no son
enfermos mentales. Son unos listillos que mientras ellos hablan y
pasean con cualquier chica sin que la novia diga o haga nada, ellos se
creen con el derecho de hablar con quien quiera pero su chica no, su
chica que esté ahí pensando siempre en él y que ni se le ocurra hablar
ni pensar en otro chico que no sea él. Ella la chica luchará en su mente
con los sentimientos de que “es que me quiere tanto que no soporta
verme con otro” o “qué cara tiene, si yo no pretendo nada con ningún
chico”. Y esa es la primera “pista” para ver que es un maltratador, es
decir, tiene distinto código de conducta que tú: él tiene todos los
derechos y tú no tienes ninguno. Y en el fondo de una mente de un
maltratador está la frase “no se fía quien no es de fíar”, es decir, que
el maltratador no se va a fiar de su pareja en la vida, porque es él
quien actúa siendo infiel a la mujer constantemente y es incapaz de
creer que ella no le engaña.
Es decir, el que engaña piensa que todo el mundo le
engaña y el que miente piensa que todo el mundo le miente. Porque para
el maltratador, que no se fía de nadie, es él su principal enemigo y
proyecta todas sus miserias en su pareja.
A la pareja le llama puta y en el fondo está
proyectando que es él quien se va con putas. A la pareja le llama
mentirosa cuando es él quien continuamente le esta mintiendo. Y es que
el maltratador es una persona que sufre mucho porque en primer lugar no
se fía de nadie porque piensa que todos están contra él. El maltratador
es una persona resentida, mentirosa, insultona, perversa, de mente
sucia, etc., y lo que llama más la atención es que tiene una imagen
distorsionada de sí misma: es decir, el maltratador se cree bueno,
perfecto, guapo, amable, sincero… él se atribuye a sí mismo unas
cualidades que no se corresponden con su verdadera personalidad. Son
personas que de cara a los demás se muestran “seductores”, “perfectos”
“seguros” y “convincentes” pero en el fondo son personas torturadas por
sus imperfecciones, inseguridades y complejos.
Sentimentalmente hablando sólo se quieren a sí mismos, incapaces de
amar a nadie más. Sus logros los aumentan considerablemente y enseguida
los dicen a “los cuatro vientos”, se “venden muy bien” a costa de
“desvalorar al amigo o compañero”, que en cuanto están con él le
mostrará la mejor de sus sonrisas pero que a sus espaldas lo criticarán
sin piedad. El maltratador es una persona interesada que si está con
alguien es porque en ese momento es una pieza clave para su trayectoria
profesional o simplemente para salir una noche. El maltratador no tiene
amigos. El maltratador es una persona en el fondo amargada que proyecta
sus miserias en los demás. Son capaces de juntarse con una mujer
preciosa y apta para la vida y los negocios y volverla fea e indecisa
para la vida y los negocios. Tienen una habilidad especial para salirse
siempre con la suya importándole un “bledo” quien salga herido o incluso
muerto.
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Se creen inteligentes pero no lo son, es
sencillamente que NO TIENEN ESCRÚPULOS, les da igual hacer daño a su
mujer, ex mujer o a sus propios hijos. Caminan por la vida con paso
firme y seguro, con la cabeza bien alta, hablan con suficiencia y les
encanta oírse, procuran utilizar palabras exactas y hay que reconocer
que tienen “labia” pero una labia “con vistas” mentirá con tal de
convencer a los demás e incluso se empeñará en “demostrarlo”, diciendo
medias verdades y el discurso a su favor, paso que dan paso que han
meditado escrupulosamente. Mienten con una naturalidad asombrosa. Son
narcisistas, arrogantes y egocéntricos. Son muy peligrosos, porque te
seducen, te atrapan y cuando se cercioran de que te has enamorado de
ellos, van a por ti, descargan toda su furia y frustraciones contigo.
Son capaces de matar a una persona sin tocarla, con la palabra, con
insultos, con descalificaciones, pueden inducir a la mujer al suicidio
al decirle palabras como: “no sirves para nada” “eres lo peor” “puta”
“eres una hija de puta como la hija de puta de tu madre” “no sé como no
me meto droga por la vena para aguantarte” “no sabes hacer nada” “no
sirves para trabajar ni para estudiar” “fea, gorda, estúpida…” “estar
contigo es como tener un hijo Down al que tienes que cargar con él toda
la vida”…Siempre hablará de los errores y defectos de los demás a los
que “no tendrá piedad”. Se creen muy ingeniosos y únicos en sus
observaciones hacia los demás desvalorándolos con chistes y sarcasmo,
así a la vez que “insultan” con “gracia” se sobrevaloran a ellos mismos.
Jamás reconocen un error, somos los demás quienes erramos. Tienen una
imagen deformada de si mismos: se creen inteligentes, guapísimos,
altísimos, bondadosos y hasta honestos, no dudarán en decir de si mismos
que son “muy legales” pero lo que realmente son es todo lo contrario.
Porque si en realidad fueran lo que creen ser no serían maltratadores.
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Cuando los maltratadores insultan a su pareja se
sienten felices, las dicen sin remordimiento con una seguridad y descaro
insoportables. Ni parpadean ni les tiembla la voz, muy seguros de lo
que dicen y con la certeza de que te van a hundir anímicamente. E
incluso si a un maltratador le preguntas: Por qué me has insultado
llamándome puta? Él con sangre muy fría sintiéndose muy hábil y genial
contesta: “no te estoy insultando, te estoy definiendo”.
Los maltratadores tienen dos caras una de cara a los
demás: amable, seductora, complaciente, con un discurso muy suave: no
hay que pegar a las mujeres, no hay que insultarles, eso nunca, qué
horror, etc. pero en casa con su mujer tiene la cara del monstruo: todo
está mal, ella hace todo mal, es una inútil, no sirve para trabajar ni
para estudiar, es tonta, llega a romper cosas de la casa, grita e
insulta a su pareja, le zarandea y hasta, la pega o le da palizas.
Y cuando la mujer les dice de separarse ellos no
dicen que si. ¿Para qué van a separarse de una mujer que la tienen en
casa (aunque ella trabaje fuera del hogar), que le es fiel de
pensamiento, palabra y obra, que le hace todo en casa, los niños, sus
recados…y que encima “se deja” insultar y a él le sirve de trampolín
para sentirse cada vez más alto, más fuerte, más guapo, más valeroso… a
cambio de que ella se sienta más baja, más débil, más fea y menos
valerosa?
O son ellos los que dicen de separarse siempre para
tener a la mujer más pillada pero a la hora de la verdad tampoco se
separan por los mismos motivos que el anterior.
Y es que con los maltratadores ni contigo ni sin
ti, pero machacar a la mujer todo lo que puedan eso sí. Los
maltratadores son muy inestables te dicen que te quieren y a los cinco
minutos te dicen que te odian. No saben lo que quieren y no valoran a la
pedazo de mujer que tienen a su lado. Todo es poco para ellos.